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	<title>Diálogo por la Democracia</title>
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	<description>Blog del Foro por el Diálogo y la Democracia de Tucumán</description>
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		<title>ES LA DIGNIDAD REPUBLICANA Y DEMOCRÁTICA, ESTÚPIDOS IV</title>
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		<pubDate>Wed, 25 Aug 2010 15:35:16 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[O la “sabiduría del diálogo”- y el compromiso por el bien común –o “la esperanza que no defrauda”-. Nada más; nada menos. ¿Qué hacemos por los pobres? Colofón ético-político a la “guerra gaucha” Por lo dicho hasta aquí podemos, quizá, apreciar que lo que está podrido en Argentina no son, puntualmente, las conciencias o las [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>O la  “sabiduría del diálogo”- y el compromiso por el bien común –o “la esperanza que no defrauda”-. Nada más; nada menos.<br />
¿Qué hacemos por los pobres? Colofón ético-político a la “guerra gaucha” Por lo dicho hasta aquí podemos, quizá, apreciar que lo que está podrido en Argentina no son, puntualmente, las conciencias o las convicciones colectivas o  personales del “campo” y del “gobierno”; de Cobos y/o los Kirchner, de De Angeli y/o D´Elía; de Luciano Miguens y/o Julio de Vido… y así siguiendo. </p>
<p>Tampoco es cuestión de “colectivizar” (y diluir) las culpas y las responsabilidades; bien ha dicho Mempo Giardinelli en su artículo “Paisaje después de la batalla” , que “era el Gobierno (de los Kirchner) el que tenía más responsabilidad, porque todo gobierno es siempre el responsable último del diálogo  republicano, y sobre todo –remató- debe ejercerlo cuando tiene enfrente posiciones necias o cavernícolas”. Su juicio es tanto más valioso, en la medida en que nuestro escritor –con la lucidez y el compromiso solidario que lo caracterizan- se alista para luchar frente a esas necedades cavernícolas; y allí está aludiendo, con claridad, a los ricos-muy-ricos del  campo, que quieren seguir acopiando una renta extraordinaria; y no están pensando –precisamente- en los excluídos (de su festín), no están pensando ni obrando por los pobres-más-pobres de la Argentina. </p>
<p>Por eso, después del triunfo de  ese  campo, reflexiona Giardinelli, “ahora habrá que ver qué país viene y la verdad es que a la vista de las dirigencias que tenemos los argentinos no cabe hacerse mucha ilusión… Días graves nos esperan –advierte- porque aquí no se resolvió nada. (Y) En el fondo de todo sigue estando la eterna cuestión argentina:<br />
si los más ricos, los que ganan siempre y ahora ganan más que nunca, van a ceder algo a favor del conjunto. Jamás lo han hecho. Esta fue la película que vimos -concluye Giardinelli-; éste es el paisaje que nos queda. <strong>¡A seguir remando, argentinos!”.</strong>  </p>
<p>Un poco más esperanzados que nuestro admirado escritor podemos<br />
vislumbrar que el buen combate cotidiano que se nos presenta a todos y a cada uno de los argentinos es apasionarnos -de verdad- por la verdad, y comprometernos bien por el bien común. Sólo esa  revolución del diálogo y de la solidaridad nos sacará del marasmo trágico de nuestra escuela  y de nuestra república. Y en la tarde de nuestros días, y al final de la jornada de nuestra vida personal y política, como aconseja Teresa de Calcuta, debemos dejarnos interpelar por la pregunta fundamental, dirigida a nuestras conciencias personales y a nuestras convicciones políticas: ¿qué hemos hecho por los pobres?  </p>
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		<title>ES LA DIGNIDAD REPUBLICANA Y DEMOCRÁTICA, ESTÚPIDOS III</title>
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		<pubDate>Wed, 25 Aug 2010 15:28:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[“Conciencia” y “convicciones”, cuántos crímenes se cometen en el nombre de ustedes. Si uno se pone a considerar que a lo largo de la historia se han defendido y se siguen defendiendo los crímenes más aberrantes votando “conforme a la conciencia” o a las “convicciones políticas”, uno verá que Cobos está acompañado por una larga [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>“Conciencia” y “convicciones”</strong>, cuántos crímenes se cometen en el nombre de ustedes. Si uno se pone a considerar que a lo largo de la historia se han defendido y se siguen defendiendo los crímenes más  aberrantes votando “conforme a la conciencia” o a las “convicciones políticas”, uno verá que Cobos está acompañado por una larga lista, empezando por  lo más cercano, el propio Néstor Kirchner, que machacaba que no dejaba sus convicciones en la puerta de la Casa Rosada,tampoco cuando entró a engendrar el aquelarre suicida que engendró… pero encontrará otros ejemplos tan “convencidos” y “concienzudos” como ése, a derecha e izquierda; de ayer y de hoy, de Bush a Fidel Castro, de Hitler a Stalin… y, desgraciadamente, la lista es mucho más grande, pero todos ellos no por casualidad confían que la historia los juzgue (benévolamente)… y los absuelva, porque ellos hicieron lo que hicieron, conforme a su conciencia y sus convicciones. Como se ve ese argumento del votar <strong>“conforme a conciencia”</strong>, aplicado así, emocionalmente, no es garantía de mucho, porque habría que determinar, previamente, si esa conciencia es recta o torcida; la buena conciencia, para Santo Tomás de Aquino, por ejemplo, es la conciencia que obra conforme a la “recta razón para obrar” (recta ratio agibilium, decía en sus latines).  </p>
<p>Va de suyo, por otra parte, que nadie es nadie para juzgar la conciencia de nadie: ni la de Cobos, ni la de Kirchner, ni la de Castro, ni la de Hitler… ni la de Lilita Carrió, ni la de Julio de Vido… etcétera, etcétera; así como tampoco nadie puede juzgar la conciencia de cualquiera de nosotros, mujeres y hombres del llano. Lo que, en cambio, sí podemos juzgar y calificar desde un criterio ético político son las acciones, las instituciones y los  acontecimientos que hombres y mujeres ponemos en obra, desde el enclave de responsabilidad que cada uno ocupe en la historia. Y eso es lo que aquí, precisamente, estamos poniendo en<br />
cuestión al ponderar “el voto de Cobos” y su relación con la dignidad de la república y la democracia argentinas. Y está claro  como el agua clara que no puede existir una cabal república democrática si los que debiéramos conformarla, cultivando día a día las virtudes republicanas y democráticas, no somos ni republicanos ni demócratas de verdad.<br />
A Cobos no se le puede (ni se le podía) exigir que sea ni santo ni héroe en  esa hora crucial; pero sí un ciudadano cabal, un republicano y un demócrata, que obrara éticamente. Pero ¿con cuál ética? Yendo a contracorriente de esta  algarabía cívica para “canonizar” e idolatrar al actual vicepresidente, estimo que es más aleccionador analizar su decisión del 17 de julio pasado bajo la luz de esa tipificación weberiana que distingue entre “ética de la convicción (ética “idealista”, ética de los santos), y una “ética de la responsabilidad” (ética “pragmática”, ética de los políticos). Hete aquí que el voto Cobos aparece como votando desde una “(santa) ética de la convicción”, que no es lo que  le corresponde a un político (pragmático), pero, además, vota contra el gobierno del que  forma parte, haciendo otra viveza criolla o argentinada, una especie de “gol de oro” con la “mano de Dios”. </p>
<p>Y ese gol en contra lo hizo el mismo “jugador” que fue expulsado<br />
del “equipo” en que jugaba antes. Y Cobos fue expulsado de la UCR, por la inconducta ética, de “borocotizarse” hacia la pingüinera… y ahora que los vientos están cambiando, busca –con “ética de la responsabilidad” (léase “pragmáticamente”)- un nuevo lugar bajo el (futuro) sol de la (futura) Caja Rosada. </p>
<p>A pesar de la diferencia de circunstancias, Gustavo Béliz o Chacho Álvarez son dos antecedentes de “renunciamientos” o goles en contra análogos a esta decisión de Cobos, que operan con un síndrome que se podría  llamar del “puritano en el burdel”, donde se parapetan y enmascaran detrás de  una falsa “ética de la convicción” para seguir operando con la ética pragmática, que les conserve “su bienestar y su prosperidad”, como dice Hupert. De lo cual se desprende, como señalaba este profesor de historia, que los (presuntos) próceres y santos de<br />
nuestra política actual, cumplen –darwinianamente- con la genética política que se incubó en la crisis del 2001, -la del “que se vayan todos”-; y nuestros políticos, mutaron y sobrevivieron, convirtiéndose (casi) todos (los más notorios y “exitosos”,al menos), en los  tránsfugas y mercenarios que son; ni más, ni menos.<br />
Pero la culpa no es del cínico chancho medrador de nuestra  casta política, sino de la hipócrita masa que le damos de comer, y les seguimos alimentando con votos, y con las omisiones de cumplir con nuestros deberes cívicos, de comprometernos cotidianamente en el buen combate por una república y una democracia dignas; y ellas dependen –como dijimos- de que los argentinos seamos ciudadanos, republicanos y demócratas cabales. Nada más; nada menos.<br />
En tal sentido, pongámonos nosotros en perspectiva, y no la juguemos<br />
tampoco de santos ni de héroes, que no lo somos, y no se pide que lo seamos. No es cuestión de buscar nuevos chivos expiatorios ni  anhelar “más héroes y más milagros para adecentar el local”, como canta Serrat. ¿De qué tratamos aquí, entonces, cuando hablamos de la dignidad de la república y de la democracia? De lo que se trata es de afrontar el grave desafío –que no es argentino, sino “global” y epocal- para salir del doble laberinto trágico de la “tragedia escolar o educativa” (Guillermo Jaim Etcheverry, dixit) y de la “tragedia republicana o democrática”<br />
(Jacques Maritain dixit).</p>
<p>La  tragedia educativa consiste en que somos malos maestros y somos malos alumnos. Y la  tragedia republicana o democrática consiste en que somos malos ciudadanos y somos malos políticos. Y de esta doble tragedia, sólo podremos redimirnos, como decía el mismo Maritain, volviendo a religar  ética y política, pues –decía- no hay buena política (y buena educación) con mala ética, y no hay buena ética (y buena educación) con mala política. Como nos enseñó don Leopoldo Marechal, escritor  peronista, militando inclaudicablemente –él sí- con “ética de la convicción”, de los laberintos sólo se sale por arriba; y el “arriba” no es otro que obrar conforme a una doble revolución, la revolución del diálogo y la revolución de la solidaridad o de la fraternidad. Estas dos revoluciones –que es una y la misma- sólo acontecerán animadas por el empeño de maestros y alumnos en la “pasión por la verdad”; y el “compromiso por el bien común” de ciudadanos y políticos. Ése, y sólo ése, es el norte al que deben apuntar nuestras conciencias y convicciones: la  pasión por la verdad.  </p>
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		<title>ES LA DIGNIDAD REPUBLICANA Y DEMOCRÁTICA, ESTÚPIDOS II</title>
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		<pubDate>Wed, 25 Aug 2010 15:13:01 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Y en estos momentos en que el kirchnerista “Frente para la Victoria” está mutando vertiginosamente hacia el adviniente “Frente para la Derrota”, en primer lugar, se vislumbra ya a los esperpénticos “tiburones” del propio peronismo, que olfatean la sangre pingüina, y se preparan para dar sus dentelladas: los Duhalde, los Menem, los De la Sota, los Schiarretis, los Rodríguez [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Y en estos momentos en que el kirchnerista “Frente para la Victoria” está mutando vertiginosamente hacia el adviniente “Frente para la Derrota”, en primer lugar, se vislumbra ya a los esperpénticos “tiburones” del propio peronismo, que olfatean la sangre pingüina, y se preparan para dar sus dentelladas: los Duhalde, los Menem, los De la Sota, los Schiarretis, los Rodríguez Sáa, los Barrionuevo… y sigue la lista de impresentables que hacen cola para sacar leña del árbol K que está cayendo. Todos ellos no tienen mucho que envidiarle a la “probidad e integridad” morales y políticas de los Hugo Moyano, los Julio De Vido, la legión de funcionarios Fernández, los Guillermo Moreno, los Ricardo Jaime, los Pepe Albistur, los Rudy Ulloas, los Lázaro Báez, los Cristóbal López, los Enrique Esquenazi, los Luis D´Elía, los Kunkel y otros “capitalistas” y patoteros amigos K de pareja calaña&#8230; todos ellos son Néstor Kirchner, Lanata dixit.<br />
¿Y por la oposición cómo andamos? No es muy esperanzador recostarse<br />
sobre el autismo soberbio y el apocalíptico “misticismo” de Lilita Carrió, ni en ese otro autismo de Roberto Lavagna si bien de un perfil menos altisonante, terminó resultando el fiasco de una promisoria alternativa  política al autoritarismo K, culposamente abortada por él mismo-; y uno no puede abrigar ninguna esperanza con la calidad ético política del “exitoso empresario” Mauricio Macri, a quien no le alcanza con “escudarse” tras la integridad moral de la vicejefa de gobierno, Gabriela Michetti- para ocultar su sospechable conducta ética, sospechabilidad suficientemente evidenciada -para nombrar lo emblemáticamente imputable, “zarpando” de los corruptos “negocios de familia” en 1995, en el relanzamiento y auge del Menemato –revista Noticias, dixit-, “desembarcando”, ahorita nomás, en las flamantes “contrataciones directas” y los presuntos enredos renovados con la firma Siemens por las fotomultas para la ciudad de Buenos Aires aludidos por Aníbal Ibarra y ventilados por Miguel Bonasso en los días próximo pasados, ello está cocinándose ahora, como se ve, bajo nuestras propias narices, en la “gestión” gubernativa capitalina del mauriciomacrismo puro y duro… y así siguiendo.<br />
Pero aquí y ahora también cabe alguna que otra honrosa excepción desde la remozada trinchera opositora tal como, a mi parecer, encarna paradigmáticamente el gobernador de Santa Fe  Hermes Binner a quien acompañaron otros políticos de ejecutivos municipales y desde ambas cámaras legislativas y, tras él con severas reservas éticopolíticas a aclarar- encontramos, no menos paradigmáticamente, el voto del vicepresidente argentino, el arrepentido-estrella del hegemonismo K.  Esto no implica minusvalorar el mérito de Cobos, junto al concurso de otros arrepentidos K del peronismo y del radicalismo de Solá a Rached, pasando por Reuteman, entre otros-, partícipes necesarios, que diciendo NO al hegemonismo kirchnerista, lograron estrellar la soberbia y prepotencia pingüina.</p>
<p>Pero de allí a considerarlos  restauradores de la calidad de las instituciones republicanas o “héroes de la democracia”, hay un largo trecho que aquí nos proponemos desandar, intentando argumentar para desmitificar tanto esas “convicciones” (republicanas) o esa “buena conciencia” (democrática) con la que Julio César Cleto Cobos habría proferido su voto crucial, en esa madrugada del 17 de julio pasado.</p>
<p>Pablo Hupert, en un iluminador artículo, ha mostrado por qué el voto del vicepresidente Julio Cobos dice mucho del funcionamiento de la política después del colapso de la política en 2001. Para entender ese voto, dice, hay que situarlo en el contexto de una situación en que la clase política ya no se mueve detrás de proyectos, de objetivos, de ideologías. Y por eso ya no tiene la función de representar a la sociedad ni a sus sectores. Razón  por la cual el Estado se ha convertido en un medio de vida más entre otros, como un kiosco, un taxi o una quinta. Y ahora, cuando se olfatea que está sonando la hora de la decadencia de los pingüinos, la clase política también se ha llamado en retirada de la pingüinera.</p>
<p>Hupert concluye que es así cómo el entiende el “vuelco de Cobos: pone un pie fuera del barco kirchnerista cuando éste comienza a hacer agua… El ascensor K  continúa lo llevó hasta bien arriba, pero para seguir subiendo debe usar otro ascensor. Va bien: algunos ya hablan de Cobos 2011. Creo que su vuelco no es producto de una convicción ni de un análisis profundo… (y) el voto de Cobos no es positivo tal como lo dijo entonces porque Cobos no tiene  un programa que afirmar. Como no representa orgánicamente a nadie, el político debe estar atento a los cambios en los estados de opinión y reflejarlos. / Hay que entenderlo ironiza Hupert para concluir-: de eso dependen su bienestar y su prosperidad”.</p>
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		<title>ES LA DIGNIDAD REPUBLICANA Y DEMOCRÁTICA, ESTÚPIDOS I</title>
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		<pubDate>Wed, 25 Aug 2010 15:01:27 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[“Es difícil corregir a los perversos, y el número de estúpidos es infinito” Eclesiastés, 1, 151 En la República Argentina, el día 17 de Julio de 2008 a eso de las 4.20horas de esa mañana-, amanecimos un poco menos estúpidos. Aun es de pronóstico reservado el saber si tendremos el coraje y la humildad para continuar este camino [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>“Es difícil corregir a los perversos,  y el número de estúpidos es infinito” Eclesiastés, 1, 151</strong></p>
<p><a href="http://www.dialogoxdemocracia.com.ar/blog/wp-content/uploads/2010/08/republica.jpg"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-6" title="republica" src="http://www.dialogoxdemocracia.com.ar/blog/wp-content/uploads/2010/08/republica-150x150.jpg" alt="República y Democracia " width="150" height="150" /></a>En la República Argentina, el día 17 de Julio de 2008 a eso de las 4.20horas de esa mañana-, amanecimos un poco menos estúpidos. Aun es de pronóstico reservado el saber si tendremos el coraje y la humildad para continuar este camino que emprendimos cuando treinta y seis senadores nacionales y el vicepresidente de la Nación Argentina pusieron límites al estilo soberbio y autoritario con que el gobierno condujo este conflicto tan nefasto y prolongado con el campo; polifacético y heterogéneo sujeto colectivo emergente de estas batallas, al que también hay que desmitificar.<br />
Para no incurrir en equívocas idealizaciones de los protagonistas de este enfrentamiento, en este punto corresponde reconocer, por ejemplo, que los cortes de ruta protagonizados por el carismático piquetero Alfredo de Angeli son tan ilegales e inmorales como los perpetrados por el líder piquetero Luis D´Elía y sus huestes.</p>
<p>En políticas no fundamentalistas no hay nunca hubo ni habrá “guerras santas” o violencias buenas de la oposición frente a violencias malas o “demoníacas” -del oficialismo; o viceversa.</p>
<p>Aunque, no es menos cierto e imperativo afirmar aquí y ahora la asimetría de la  ética política de las responsabilidades, según la cual quien está ocasionalmente  investido de mayor poder de mando independientemente de la legitimidad de origen de dicho poder  es más responsable que quien le está subordinado de facto o  de iure; y eso vale, análogamente, tanto para las criminales dictaduras militares y su“contrademonnio” subversivo, que padecimos en las horas más trágicas de la argentina reciente, como para los no menos dictatoriales gobiernos presuntamente democráticos y sus enemigos “golpistas” u “oligarcas” de ocasión, que seguimos padeciendo en los días que corren.</p>
<p>Ambas dictaduras –militares y “democráticas”- pueblan la lúgubre galería de los (des)gobiernos de nuestro país, desde 1930 hasta las excepciones del caso, encarnadas por Arturo Frondizi, por Arturo Illia, y -a mi juicio, en menor medida por Raúl Alfonsín.</p>
<p>Hace falta mucho coraje y mucha humildad, reitero, para que los argentinos recuperemos la dignidad de una cabal república democrática. Desgraciadamente es muy fácil, y muy usual entre nosotros, echarle siempre la culpa al otro de los males que le sobrevienen al cuerpo social y político de nuestro país.</p>
<p>En este sentido el fatídico “yo, argentino” es un buen retrato de la  inconducta política que nos caracteriza; signada por el “principio irresponsabilidad” que impregna y corrompe nuestra cultura política. Y aquí, la verdad política mayúscula respecto de los gobernantes argentinos que -una y otra vez- sabemos conseguir, no es que como pueblo tengamos el gobierno que nos merecemos, como se suele decir; sino que, más bien –o más mal-, mal que nos pese –si nos pesa algo- tenemos el gobierno que más se nos parece a nosotros mismos; pues el hecho es que todos, o casi todos los gobiernos –que elegimos o que se nos impusieron- expresan y representan muy bien, dicho sin ironía, al término  medio(cre) de la civilidad argentina que constituimos; y ello, una y otra vez.</p>
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